Trujillo es una ciudad tanto para quienes quieren tener contacto con la historia como para simplemente ir de vacaciones. Fundada por Francisco Pizarro en 1534 cerca del fértil valle de Moche en la costa norte del Perú, Trujillo fue la primera ciudad peruana en declararse independiente de España y es conocida por su temperamento rebelde desde entonces. Los extravagantes (y muy bien conservados) edificios coloniales que caracterizan sus calles céntricas albergan en nuestros días hoteles excelentes, restaurantes y cafés de primera categoría. En las afueras de la ciudad se encuentra Chan Chan, la antigua capital del reino Chimú (una de las más grandes ciudades de adobe del mundo). Pueden ser apreciados igualmente los templos del Sol y de la Luna (Cultura Moche) y solearse sobre las blancas arenas de la playa de Huanchaco, donde pescadores sobre los tradicionales caballitos de totora perennizan una milenaria costumbre. Su clima templado y seco no presenta el calor agobiante del norte peruano ni la neblina de la costa central que caracteriza el cielo de Lima.