Una de las más vibrantes festividades peruanas se celebra a más de 3,800 metros sobre el nivel del mar en las frecuentemente azotadas por el viento orillas del lago Titicaca. Puno es, a pesar de su riguroso clima frío y seco y de su austera apariencia, escenario de la más exuberante demostración de colorido, de música y de danzas folklóricas que se extiende por sus calles y plazas y que le ha merecido el título de Capital Folklórica del Perú. En la actualidad Puno es el tercer destino peruano para turistas extranjeros, con miles de ellos dándose cita en la ciudad cada mes de febrero, para espectar la más grande festividad religiosa del país: La Fiesta de la Virgen de la Candelaria.
Los turistas también vienen a Puno porque la ciudad alberga bellísimos ejemplos de arquitectura republicana y porque es el punto de partida para la exploración del lago Titicaca, con sus islotes de totora y las comunidades de uros que los habitan, además de sus tesoros arqueológicos. Muchos turistas eligen alojarse en los hoteles cercanos a la Plaza de Armas, cuya magnífica catedral está cerca de construcciones de alto valor histórico, como la casa del virrey Conde de Lemos que fundó la ciudad y construyó su residencia en 1668.
