Una ciudad en medio de picos andinos
Entrada de una fortificación inca
Enclavada en el colorido Valle Sagrado de los Incas bajo la sombra protectora de gigantescas montañas cubiertas de nieve perpetua, el viajero encuentra a la ciudad de Urubamba. Dotada de buenos restaurantes y otras instalaciones para turistas, es un inmejorable punto de partida para explorar las montañas de los alrededores con sus espectaculares vistas y ruinas incaicas. La ciudad es el eje de interconexión de diversas rutas turísticas de la zona debido a su ubicación en el centro del Valle Sagrado y está a una hora de Cusco. El río Urubamba, del cual toma el nombre, recorre el extremo sur de la ciudad.
En la tienda del famoso ceramista Pablo Seminario usted puede adquirir cerámica con motivos precolombinos y si visita la ciudad durante la primera semana de junio podrá vivir la efervescencia de la festividad del Señor de Torrechayoc. Hay algunas ruinas incaicas en las cercanías, así como el pueblo de Chichubamba donde el visitante podrá practicar el agroturismo.
Las montañas que rodean Urubamba atesoran algunos sitios incaicos y recompensan a quienes las visitan ya sea a pie, en bicicleta o a caballo con las magníficas vistas del glaciar del Chicón (5165 msnm). Hacia el sur del río encontrará el pueblito de Maras, y a una media hora de camino llegará a las ruinas incaicas de Moray. Moray consiste en una serie de andenes concéntricos que recuerdan los anfiteatros griegos que los incas construyeron para utilizarlos como laboratorio agrícola. Más allá hay una mina de sal (o salina), dividida en cientos de pozas poco profundas de las que al evaporarse el agua se extraen los granos de blanquísima sal que forman un conmovedor contraste con el paisaje andino.
