Los misioneros españoles que establecieron una pequeña comunidad en la lejana costa desértica del norte del Perú en los años de 1500 aparentemente sabían lo que hacían. Situada en el cruce de las principales rutas comerciales que conectan la costa con los andes y la selva amazónica, Chiclayo fue desde siempre un activo centro comercial. Denominada la Capital de la Amistad, esta relajada ciudad peruana es una de las ciudades peruanas más abiertas al turismo y ofrece una deliciosa cocina regional y una muy difundida práctica de la curandería, motivo de buen número de visitas a la ciudad. Ocupada sucesivamente por las culturas Moche, Chimú y Lambayeque, Chiclayo presenta valiosos vestigios de este periodo bajo la forma de grandes ciudadelas donde pueden ser apreciados templos, tumbas y pirámides. Sipán y Túcume son las más famosas ruinas arqueológicas de la región y parte de sus tesoros ahora puede ser vista en museos cercanos de Lambayeque y Ferreñafe.
