Las desoladas llanuras del desierto de Nasca guardan un secreto que ha intrigado a los investigadores durante décadas. Hace alrededor mil años fueron trazadas por agricultores de Pampa Colorada kilómetros de líneas que dibujan animales gigantes, figuras geométricas y líneas rectas. Como la mayoría de estas figuras sólo son visibles desde el aire, los jeroglíficos permanecieron desconocidos durante siglos hasta que por casualidad fueron avistadas por gente que hacía un viaje por avión en 1930. Y aquí cabe la pregunta: ¿Porqué los Nasca, gente que no poseía los medios para ver sus propias figuras, emprenderían el arduo trabajo de crear tan enormes dibujos?
En primer lugar, veamos cómo hicieron los Nasca para crear estas figuras. La superficie del desierto de Nasca es una capa de polvo de color claro debajo de la cual hay un suelo de piedra rojiza, de modo que ellos simplemente crearon un contraste visible aclarando las piedras. Para crear estas figuras a gran escala es probable que hayan empleado herramientas rudimentarias hechas de estacas, y supervisaron el buen trazado a la ayuda de cuadrículas. Esta cultura tuvo un gran desarrollo en el tejido de telares, y es probable que hayan utilizado la misma técnica para reproducir las pequeñas imágenes de sus telas en una escala mucho más grande sobre la piedra.
Los Nasca estamparon en el desierto figuras de animales como monos, serpientes, pájaros, tiburones, ballenas, llamas y lagartijas, así como plantas y seres humanos. Sin embargo, la mayor cantidad de representaciones tienen forma de figuras geométricas como triángulos, trapezoides, círculos, espirales y líneas rectas que abarcan una longitud de 15 kilómetros. Algunas imágenes fueron trazadas sobre laderas muy empinadas. Es de preguntarse cómo estos dibujos superficiales hayan podido resistir durante tantos siglos, aunque la respuesta viene de la carencia de erosión del desierto de Nasca, pues se trata de uno de los lugares más secos de la tierra, con una temperatura casi constante de 25°C y casi ausencia de viento, lo que optimiza la conservación de los jeroglíficos.
El propósito por el cual estas imágenes de tan gran tamaño y número fueron trazadas en el suelo desértico de Nasca, no ha logrado obtener ningún consenso entre los especialistas aunque la mayoría se inclina a pensar que fue con propósitos religiosos. Según Johan Reinhard, los habitantes de la cultura Nasca eran adoradores de los dioses de las montañas, los que tenían el poder de controlar el clima (y por consiguiente la provisión de agua) y proteger a los humanos. Las figuras se asocian de este modo a la adoración de estas deidades; las figuras geométricas representan los flujos de agua y las formas vivientes simbolizan la fertilidad. Las líneas rectas podrían ser caminos sagrados que conducen hacia los santuarios donde estos dioses serían adorados.
Otros teóricos ofrecen explicaciones menos plausibles. Paul Kosok propone que los dibujos fueron grandes observatorios astronómicos, Henri Stierlin creía que eran telares gigantescos y David Johnson y Steve Mabee formularon la hipótesis que los dibujos geométricos son un mapa de fuentes subterráneas de agua. Otros creen ver la evidencia de presencia alienígena. Jim Woodman sugiere que los Nasca desarrollaron cierta tecnología para realizar vuelos, como globos de aire caliente, y Erich von Däniken fue aún más lejos y postuló que esas líneas son un antiguo campo de aterrizaje de naves extraterrestres. Ninguna evidencia arqueológica ha sido expuesta para sostener tan peculiares teorías.
