Iquitos es el puerto más importante de la amazonía peruana y su ciudad más grande, además de ser la puerta de entrada para explorar la selva norte del país. Esta ciudad fue fundada como una misión jesuita en 1750 y se convirtió junto a Manaos en Brasil en uno de los más importantes puertos durante la Fiebre del caucho de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. La ciudad se encuentra aislada del resto del país y sólo es accesible por aire o por río.
Iquitos es un excelente punto de partida para visitar las casi inexploradas reservas naturales de la región y alojarse en un albergue en lo más profundo de la selva, o para visitar las comunidades nativas cercanas. La Reserva Nacional Pacaya-Samiria, la más grande del Perú, se encuentra a 180 kilómetros de esta ciudad y alberga abundante vida natural, como el delfín amazónico, tortugas de río, tortugas de tierra, manatíes o el mono lanudo.
A sólo 20 kilómetros de la ciudad se encuentra la Reserva Nacional de Allpahuayo-Mishana, un paraíso de aves silvestres en el que se ha descubierto gran cantidad de especies que habían permanecido desconocidas para la ciencia. En los alrededores de esta reserva natural viven las comunidades nativas Bora y Cocama Cocamilla y abundan los lagos y lagunas, ideales para nadar, pescar y pasear en canoa.
En la ciudad hay algunas atracciones que datan de la época del caucho, como la Casa de Hierro y el Hotel Palace, construidos de acuerdo a los extravagantes gustos de los barones del caucho, y las rústicas casas flotantes y el mercado al aire libre del distrito de Belén. La mejor época para visitar Iquitos es durante la Semana Turística y durante el Festival de San Juan, ambos celebrados a fines del mes de junio de cada año.
