Una capital vibrante
Al pie de la cordillera de los Andes, se erige Santiago de Chile (o simplemente Santiago, como también se le conoce), sin duda una de las metrópolis más importantes y sofisticadas de la región.
Con una población que supera los 5 millones de personas, la flamante capital de la república chilena se encuentra en constante crecimiento y se constituye como el centro administrativo, cultural y económico del país sureño. Quizás no posea la fastuosidad o la apariencia turística de ciudades como Río de Janeiro o Buenos Aires, pero si comparte su carácter cosmopolita, además de numerosos encantos que seguramente dejarán maravillados a aquellos que tengan la fortuna de visitarla.
Fundada en 1541 por el conquistador español Pedro de Valdivia, la ciudad fue construida siguiendo un patrón de cuadrículas y aún en nuestros días, se mantiene como una ciudad muy ordenada y fácil de recorrer.
En Santiago, la tradición convive en perfecta armonía con la modernidad, dando como resultado una bella ciudad, donde iglesias y mansiones coloniales se encogen debajo de modernos rascacielos y calles adoquinadas conducen a centros comerciales de los años 70.
La ciudad esta compuesta por 32 comunas, las cuales poseen características únicas que las diferencian entre si, como por ejemplo, elegantes barrios de suburbio, modernos distritos de negocio, grandes centros comerciales y vibrantes zonas bohemias.
Si bien la atención de los turistas suele concentrarse en La Patagonia, la Región de los Lagos y en otros destinos más famosos en Chile, Santiago merece una mirada más profunda por sus visitantes, pese a lo bulliciosa que puede ser la ciudad en ocasiones y al constante humo que la asedia. El centro histórico de la ciudad posee una fascinante selección de museos, iglesias y centros culturales de una gran belleza arquitectónica y relevancia histórica.
Existe además un gran número de parques exóticos, modernos centros comerciales y dos hermosas vistas panorámicas de la ciudad desde lo alto de una colina, a las cuales sin duda vale la pena echarle un vistazo.
Y por supuesto, no se puede dejar de visitar los numerosos centros de ski que se encuentran muy cerca de la capital chilena o los famosos viñedos en donde se prepara el famoso vino chileno, reconocido a nivel mundial por su gran calidad.
La impresión que quede en la retina del visitante de Santiago dependerá mucho de la zona de la ciudad que este decida para su estadía. En el centro de Santiago, los hoteles suelen ser más baratos y además cuentan con la ventaja de estar ubicados muy cerca de los museos y de las atracciones históricas de la ciudad; sin embargo, el tráfico entre semana en esta zona suele ser complicado. Por otro lado, el cercano barrio de Providencia ofrece un agradable panorama verdoso, con mucha vegetación, lugares seguros para pasar la noche, restaurantes y numerosas tiendas. Sin embargo, para aquellos que buscan un poco más de lujo, Las Condes se presenta como la mejor apuesta.
Y no importa que zona de Santiago escoja el turista para su estadía, movilizarse por la ciudad resulta una experiencia muy sencilla gracias al sistema de metro de Santiago.
