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Arequipa y Cañón del Colca
Arequipa y Cañón del Colca
La espectacular geografía, la diversidad biológica y la rica herencia cultural del departamento de Arequipa constituyen un apreciado destino para todo tipo de viajeros. Aquí encontrará las huellas de antiguas culturas, aldeas enclavadas al borde de dos de los más profundos cañones del mundo y a los pies de inmensos volcanes, reservas de especies en peligro, paisajes naturales que bordean el surrealismo, bellas playas y una incomparable gastronomía.
Sin ninguna duda, una de las mayores atracciones del departamento en el Cañón del Colca. Con una profundidad de 3200 metros, es el doble de profundo que el Gran Cañón del Colorado, y desde aquí se puede admirar el majestuoso vuelo del cóndor andino. Aquí, las culturas preincas Collagua y Cabana construyeron andenes que hasta hoy son utilizados por sus descendientes, los que lucen orgullosos las mismas vestimentas de lana que lucían sus antepasados siglos atrás. Los viajeros visitan las viejas iglesias coloniales de cada pueblo y participan de actividades al aire libre como caminatas, ciclismo de montaña o canotaje.
Mas al oeste se encuentra un cañón aún más profundo que el Colca, de más de 3500 metros de profundidad, que recibe muy pocos visitantes debido a su remota ubicación. Los que se atrevan a visitar el Cañón de Cotahuasi son recompensados con vistas deslumbrantes de los nevados Coropuna y Solimana, fuentes de aguas termales y cataratas, andenes incas y waris y pintorescas aldeas pobladas por nativos que fueron reubicados por los españoles durante la época colonial.
Arequipa es también tierra de magníficos volcanes para escaladores de todo tipo. El Misti, un volcán de simetría sorprendente que domina la ciudad de Arequipa es una excelente elección tal como lo es el Ampato, un volcán inactivo donde fue encontrada la mejor conservada momia prehispánica, conocida como la Dama de Ampato. Otra de las atracciones es el Valle de los Volcanes, la más grande concentración de picos volcánicos del mundo. El paisaje recuerda al de la Luna, con sus 80 pequeños picos.
Los pueblos prehistóricos también dejaron su impronta en este intrigante rincón del Perú, en la forma de pinturas rupestres y petroglifos. Los habitantes del paleolítico pintaron 500 imágenes de camélidos, ñandúes, felinos y escenas de caza en las cuevas de Sumbay; y en el valle de Majes fueron encontradas grandes rocas volcánicas con cerca de 3000 petroglifos que datan del año 1100 conocidos como Petroglifos de Toro Muerto.
Quienes se interesan a la observación de la vida salvaje en su hábitat natural pueden visitar los pantanos del Santuario Nacional de Lagunas de Mejía, albergue de una inmensa cantidad de aves y la Reserva Nacional Salinas y Aguada Blanca, situada en la alta cordillera, donde se protegen a las tarucas, flamencos, vicuñas, guanacos y otras especies de aves en peligro de extinción.
En las afueras de la capital del departamento encontraremos pintorescas aldeas famosas por sus iglesias coloniales, mansiones y un molino, excelentes picanterías, aguas termales de propiedades medicinales y celebraciones llenas de vida. La costa ostenta playas de fina arena, aptas para bañistas como para acampar o practicar la pesca. Otros sitios de interés son el Bosque Pétreo de Imata y las ruinas de Puerto Inca.
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Cusco y alrededores
Cusco y alrededores
Tren de Cusco a Machu Picchu
La región de Cusco alberga las "joyas de la corona" turísticas del Perú: Cusco y Machu Picchu. Asimismo, el cercano Valle Sagrado de los Incas, con las famosas fortalezas incaicas de Ollantaytambo y Pisac, ocupa también un lugar prominente del mapa turístico. La región es sin duda una mina de oro en cuanto a restos arqueológicos y otros lugares fascinantes de modo que el turista encuentra siempre mucho más de lo que podría imaginar.
Al norte de Cusco y a lo largo de los dos caminos que llevan al Valle Sagrado existen impresionantes ruinas incaicas y un colorido mercado turístico. En el camino que va hacia el este se encuentran las ruinas de Tambomachay, Puca Pucara y Q'enqo. La primera es una serie de acueductos y fuentes construidos con piedra finamente tallada. Puca Pucara era una fortaleza construida para la defensa de Cusco, mientras que Q'enqo es un intrincado laberinto de pasadizos y cámaras subterráneos, un anfiteatro y canales en zigzag de piedra tallada. En la vía que conduce hacia el oeste el turista puede apreciar el mercado turístico de Chinchero, un típico pueblo al pie de las montañas con vistas que dejan sin aliento y una iglesia colonial construida sobre ruinas incaicas.
Visitar los encantadores lugares que se encuentran al este de Cusco requiere apartarse del trillado recorrido turístico convencional, y vale la pena hacerlo. A 23 kilómetros al este de Cusco se encuentran los imponentes andenes de Tipón, terrazas construidas sobre las laderas de las montañas y dedicadas a la agricultura, un complejo arquitectónico tan impresionante como el mismo Ollantaytambo. Dieciséis kilómetros camino abajo se encuentran las ruinas de Pikillacta y Rumicolca, la primera es un enorme complejo ceremonial Wari y el segundo fue construido por los incas como la puerta de acceso al Valle Sagrado. Más lejos aún, en el remoto pueblo de Paucartambo, el exuberante festival de la Virgen del Carmen se celebra durante el mes de julio de cada año. Los decididamente aventureros pueden emprender la ruta que lleva al Mirador de Tres Cruces, considerado un lugar sagrado por los incas por sus increíbles amaneceres. Tres Cruces es el límite de la Cordillera de los Andes con la selva amazónica.
El célebre sendero que conduce hacia Machu Picchu, conocido como el camino inca está también lleno de ruinas para ser descubiertas por el viajero, sin mencionar la hermosa flora y fauna y un espléndido paisaje montañoso. A lo largo del camino hay desde andenes agrícolas incaicos hasta baños ceremoniales para el deleite del viajero.
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El Valle Sagrado
El Valle Sagrado
Agricultura en el Valle Sagrado de los Incas
A una hora de travesía desde Cusco y a través de un paisaje montañoso el viajero llegará a un lugar privilegiado y de copiosa vegetación: el cálido Valle Sagrado de los Incas. Flanqueado por Pisac al este y por Ollantaytambo al oeste, este fértil valle agrícola está colmado de fascinantes sitios arqueológicos y pintorescos pueblitos. El río Vilcanota o Urubamba (también conocido como Wilkamayu o río sagrado en quechua) fluye a través del valle y picos cubiertos de nieve perpetua son los centinelas silenciosos de sus fecundos campos.
Los incas tenían predilección por el valle debido a su clima benigno, tierra fecunda y ubicación estratégica. Fue una de las principales zonas agrícolas del imperio, en la que se producía el mejor maíz del Perú, y hasta hoy continúa a proveer a la ciudad de Cusco de gramíneas, frutas y legumbres. Fue para los incas la puerta hacia la amazonía y construyeron palacios, fortalezas y templos en el lugar, siendo las más famosas e impresionantes Ollantaytambo y Pisac. Ellos concibieron el río como una imagen de la Vía Láctea y asignaron gran importancia religiosa a la región en su conjunto.
El Valle Sagrado conserva la magia que le es característica aún hoy, y su condición de principal destino turístico del Perú parece ser una prueba de ello. En él se encuentran los más importantes restos arqueológicos del país, y visitarlos en medio del paisaje idílico que lo rodea -propicio para las actividades al aire libre como caminatas, ciclismo de montaña, paseos a caballo y canotaje- resulta una experiencia inolvidable. Hay también mercados donde se puede comprar la maravillosa artesanía de la región, y albergues que brindan alojamiento y alimentación de primera. Al estar a menor altitud que la ciudad de Cusco en aproximadamente 300 metros, el Valle Sagrado es el lugar propicio donde aclimatarse al menos oxigenado aire andino durante un día o dos antes de ir a la antigua capital incaica.
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La costa norte del Perú
La costa norte del Perú
La costa norte del Perú, con sus bellas playas arenosas acariciadas por las tibias aguas del océano Pacífico y bendecidas por un eterno brillo solar, es el destino ideal de vacaciones. Pocos lugares ofrecen la combinación de naturaleza, deportes acuáticos, entretenimiento, tradición e historia, por no mencionar la exquisita cocina regional basada en la fresca captura diaria de los pescadores locales.
Al venir desde el norte, encontraremos primero la región de Tumbes, fronteriza con Ecuador. Aquí, en las 2972 hectáreas de manglares del Santuario Nacional de Tumbes los visitantes pueden ver al cocodrilo americano, magníficas aves fragatas y al mapache cangrejero, y surfear al lado de abundante vida marina en la caleta de pescadores de Zorritos. Al adentrarnos hacia el este de Zorritos nos encontramos con el Parque Nacional Cerros de Amotape, zona protegida por ser la única región de bosque seco ecuatorial del Perú y con los baños medicinales de barro de Hervideros. Más al sur está Punta Sal, una de las más bellas playas de la región, cuyas tibias y tranquilas aguas invitan a surfear junto con los delfines y con los leones marinos. Los pescadores locales realizan sus faenas mar adentro capturando peces espada, lubinas y anguilas entre otras especies. La pesca de cangrejos se hace desde luego en las orillas.
Entrando a la región Piura llegamos al famoso balneario de Máncora, donde encontramos el mejor lugar para surfear, los hoteles más exclusivos y la más animada vida nocturna. Vichayito es por su parte un apacible paraíso de vida marina donde se puede ver la migración de ballenas durante el mes de noviembre. Los Órganos es ideal para la pesca de altura, tal como lo es Cabo Blanco, la famosa guarida de Ernest Hemingway, quien vino aquí durante años para la pesca del marlín negro. Cabo Blanco es asimismo célebre por la poderosa izquierda tubular que atrae a surfistas de todo el mundo. O si desea menos agitación puede ir a Norura, una de las más espléndidas playas del país, que forma una amplia bahía muy poco concurrida con dunas de arena y perfecto mar azul.
Cuenta la leyenda que el dios Naylamp llegó al Perú por Lambayeque en un caballito de totora, dando inicio a una tradición que perdura hasta hoy.
Aquí y en La Libertad, en particular en Huanchaco, los pescadores son expertos navegantes en estos artefactos hechos a mano. Chicama ostenta el honor de albergar la más larga izquierda tubular del mundo mientras que Pacasmayo, uno de los principales puertos del país durante el siglo XIX, ofrece una magnífica arquitectura y una adorable línea de playas bordeadas de restaurantes.
Las grandes civilizaciones Moche y Chimú ocuparon alguna vez extensas áreas de la costa norte y es aquí entre Lambayeque y La Libertad donde se puede encontrar las más impresionantes ruinas y objetos de arte. Se puede visitar también la más grande ciudad de adobe en Chan Chan, admirar los coloridos frisos de Huaca de la Luna y Huaca El Brujo, y ver la magnificencia de las Tumbas Reales de Sipán. En Trujillo se puede admirar la hermosa arquitectura colonial, donde se lleva a cabo cada año el Concurso Nacional de Marinera.
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La selva tropical amazónica peruana
La selva tropical amazónica peruana
La cuenca amazónica acoge la mayor selva tropical del mundo así como el mayor río del planeta por el caudal de sus aguas. Casi el 13% de esta selva se encuentra dentro del territorio del Perú, del que ocupa casi la mitad de su superficie aunque sólo es habitada por el 11% de la población del país. La amazonía peruana comprende dos distintas ecorregiones, la más grande de ellas es la selva baja (o llanura amazónica) entre los 80 y 400 metros sobre el nivel del mar, cuya temperatura promedio es de 28°C, acompañada de una muy alta humedad relativa y lluvias abundantes.
A lo largo de las paredes orientales de los andes, entre 400 y 1,000 metros sobre el nivel del mar se desarrolla la selva alta, donde las temperaturas son variables, dependiendo de la altitud y el terreno accidentado y es hogar de muchas especies animales y vegetales. La amazonía peruana en su conjunto es uno de los territorios con mayor biodiversidad del planeta, con cerca de 50,000 especies de plantas, 1,700 especies de aves, 400 especies de mamíferos, y 300 especies de reptiles, y los científicos siguen descubriendo más especies todo el tiempo. Han sido constituidos Parques Nacionales y Reservas para proteger vastas áreas de este bosque tropical en el que viven numerosas especies de indígenas y que se han convertido en un apetecido destino turístico. Aquí los visitantes pueden caminar en la espesura de la selva, ver animales exóticos en su ambiente natural, experimentar la vida del río, visitar aldeas de nativos, pasar la noche en un refugio en la selva o simplemente sumergirse por su cuenta en este lugar absolutamente fantástico, que es verdaderamente una de las últimas fronteras.
La región de la selva peruana puede ser dividida en tres secciones -norte, centro y sur- de éstas, las regiones del norte y del sur son las que tienen el mayor encanto. La ciudad de Iquitos es la puerta de ingreso a la selva norte, en la que la Reserva Nacional Pacaya-Samiria es el área protegida más grande, y en la parte sur las atracciones principales son la Reserva de Biosfera del Manu, la Reserva de Tambopata-Candamo y el Parque Nacional Bahuaja-Sonene. La provincia de Chanchamayo y la ciudad de Pucallpa son las áreas turísticas más importantes de la selva central.
Un mundo verde
La capital de la remota región Loreto, Iquitos, es el más grande puerto fluvial de la amazonía peruana y muy posiblemente la más grande ciudad del mundo a la que no se puede llegar por carretera. Es una ciudad vibrante con gente excepcionalmente amigable y amante de la diversión con una agitada vida nocturna que tiene las mejores instalaciones y servicios para turistas de toda la amazonía peruana. Por lo general los turistas llegan a Iquitos desde Lima y de allí parten en cruceros por el río Amazonas, excursiones a la selva como visitas a la Reserva del Pacaya-Samiria, por ejemplo. De difícil acceso y rebosante de la más asombrosa vida salvaje de la Amazonía, esta magnífica reserva es la segunda más grande área protegida del país y el hogar de más de 30,000 indígenas.
En la parte sur de la región amazónica, la Reserva de Biosfera del Manu representa la más grande área protegida del país y el parque natural más rico en especies del planeta. Remoto y excepcionalmente prístino, se extiende desde los sectores nubosos de las estribaciones andinas hacia la densa llanura de selva tropical donde algunas tribus nativas aún pueblan su territorio. Manu es uno de los más bellos lugares del mundo para la observación de aves y de toda especie animal, las que al no haber sido objeto de caza no son temerosas de los humanos. Hacia el sur y cerca a la frontera con Bolivia, la vecina Reserva de Tambopata-Candamo y el Parque Nacional Bahuaja-Sonene abarcan una inmensa área de selva virgen que va desde lo más hermoso a lo más variado en biodiversidad, debido a sus diferentes pisos ecológicos que determinan doce diferentes tipos de selva. Es el hogar del gran guacamayo lame-arcilla, y aquí encontrará la mayor cantidad de especies de aves y mariposas que en ninguna otra parte del mundo en la misma extensión de terreno. Resulta de más fácil acceso que el Manu, aunque llegar aquí supone un largo viaje desde Cusco, seguido de un breve vuelo a Puerto Maldonado y algunas horas de navegación desde allí hasta Tambopata.
Tucán en pleno vuelo
Los destinos turísticos de la selva central amazónica ofrecen la ventaja de ser fácilmente accesibles por carretera. La selva de neblina de Chanchamayo, ciudad enclavada en las estribaciones andinas, puede ser visitada desde Lima luego de un viaje que puede durar entre 8 y 12 horas, y mientras que ir al animado puerto de Pucallpa es mejor si es por avión, existe una muy decente carretera que lo une a Tingo María y al resto del Perú. Pucallpa tiene algunas muy cercanas comunidades indígenas y albergues en la selva, así como barcos que parten desde aquí con destino a Iquitos.
La selva amazónica tiene su temporada lluviosa entre noviembre y abril de cada año, y la estación más seca es entre mayo y octubre, siendo el periodo más tórrido el comprendido entre febrero y junio. Ir durante la época de lluvias puede ser ideal para la observación de la vida silvestre, así como para los cruceros por el Amazonas, pero los mosquitos proliferan en mayor abundancia durante esta época y los caminos están a menudo intransitables. De modo que planee su viaje de acuerdo con sus preferencias, vacúnese contra las enfermedades endémicas de la zona y emprenda una aventura verdaderamente inolvidable.
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Los Andes de Perú
Los Andes de Perú
Resulta difícil encontrar otro lugar que ofrezca un escenario natural para los deportes de aventura y al mismo tiempo un entorno rico y propicio para la exploración arqueológica y los descubrimientos culturales que los andes peruanos. Hogar del más alto pico nevado en latitudes tropicales del mundo (el Huascarán) y del más profundo cañón de la tierra (cañón de Cotahuasi), esta región presenta diversos ecosistemas, conserva rasgos de culturas precolombinas y está poblada por gente vibrante y hospitalaria que es continuadora de las tradiciones de sus ancestros.
La "sierra", que es como se conoce a esta región, ofrece posibilidades ilimitadas para las aventuras al aire libre tales como trekking, andinismo, canotaje, ciclismo de montaña, escaladas, parapente, ala delta, esquí, campamento, pesca y paseos a caballo. Aunque el más famoso sendero de la sierra es el Camino Inca a Machu Picchu, las posibilidades son casi ilimitadas. Puede subir a extensas mesetas, caminar al borde de espectaculares cañones, aventurarse por valles boscosos o entre escarpados paisajes andinos. Andinistas de todos los niveles encontrarán la montaña que desafiará sus habilidades entre los numerosos picos peruanos, algunos de los cuales superan los 6000 metros sobre el nivel del mar. La Cordillera Blanca, entre cuyos picos están el Huascarán (6768 metros sobre el nivel del mar) y el bello y piramidal Alpamayo, ofrece magníficas oportunidades de montañismo así como la Cordillera de Huayhuash. Entre otras cadenas montañosas con excelentes posibilidades de montañismo tenemos el Valle de Volcanes de Arequipa, la Cordillera de Vilcabamba y la Cordillera de Vilcanota. En el cañón del río Apurímac y el río Cotahuasi se puede practicar canotaje de nivel mundial ante paisajes maravillosos mientras que en el lago Titicaca se puede navegar en kayak. Toda la región es apta para la práctica del ciclismo de montaña y hay rutas que permiten descender a través de diferentes pisos ecológicos en unas cuantas horas. Aquí se puede esquiar en prístinos glaciares y pescar truchas en cristalinos ríos y lagunas
Las atracciones naturales abundan en los andes peruanos, donde vicuñas, pumas, osos de anteojos, vizcachas y venados todavía recorren sus campos, los cóndores y los flamencos planean en las alturas y plantas impresionantes como la Puya Raimondi adornan las pendientes. Hay bosques de rocas donde se observa intrigantes formaciones pétreas y a lo largo de esta región se puede encontrar baños termales de propiedades curativas como los de Cajamarca, donde el inca Atahualpa solía bañarse.
Visitar la sierra es encontrarse cara a cara con antiguas culturas y milenarias tradiciones. Todo el paisaje está regado de ruinas precolombinas y los españoles dejaron tras de sí un impresionante legado arquitectónico en las ciudades. No se pierda los templos de Coricancha, Chavín de Huántar y Kotosh, las fortalezas de Sacsayhuamán y Ollantaytambo, o la antigua ciudad de Wari. Los jeroglíficos prehistóricos de Toro Muerto son fascinantes, así como las ruinas funerarias de Las Ventanas de Otuzco y las Chullpas de Sillustani. Las ciudades de Arequipa, Cuzco y Ayacucho ostentan con orgullo grandes iglesias coloniales, así como monasterios y mansiones.
Los pobladores de la sierra aún siguen labrando la tierra y crían ganado siguiendo ritos ancestrales, y se visten, hablan, festejan, preparan sus alimentos, adoran a sus deidades y tejen sus prendas de un modo que ha variado muy poco a través de los siglos. En toda la región los pobladores le invitarán a participar en sus ceremonias y celebraciones solemnes, a saborear sus platos preparados al estilo andino enterrando los alimentos y disfrutará de la cálida y tradicional hospitalidad andina.
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Madre de Dios
Madre de Dios
Denominado "Capital de la Biodiversidad del Perú", el departamento de Madre de Dios es uno de los más impresionantes lugares de biodiversidad del planeta. Hábitat de un vasto número de especies como aves, mariposas, mamíferos, plantas e insectos, es también el hogar de numerosos grupos indígenas, algunos de los cuales aún hoy se mantienen fuera de contacto con otras colectividades. El sur del departamento está constituido por una extensa selva montañosa que desciende hasta formar vastas extensiones de selva baja en el centro y norte de su territorio. La capital del departamento y su ciudad más grande, Puerto Maldonado, es el centro económico y político de la región y la puerta de entrada hacia los parques nacionales y las reservas naturales que este departamento alberga.
El Parque Nacional del Manu es uno de los más grandes e impresionantes del país, con una de las selvas tropicales más ricas y con el récord del número de especies de aves vistas en un solo día. Aquí se puede ver muchas especies en peligro como jaguares, osos de anteojos, mono araña negro y tigrillo. La Reserva Nacional Tambopata-Candamo es también conocida por su riqueza en especies, con el mayor número de especies de mariposas y la más grande colpa de la amazonía peruana. La única región peruana de sabana húmeda se encuentra protegida en el Parque Nacional de Bahuaja Sonene, hogar del oso hormiguero gigante, de la nutria de río, del perro selvático y de otras especies únicas.
El departamento tiene además dos hermosos lagos, Sandoval y Valencia, hábitat de numerosas especies como peces, plantas exóticas, tortugas, tucanes, caimanes, tapires y otras.
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